¡Hola, hola!
Te quiero contar mi experiencia en mi primer evento de lucha libre de AAA en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, donde asistí para ver el evento “Noche de los Grandes”.
Mi viaje comenzó el mismo sábado por la mañana, viajando en coche hacia Nuevo León. Llegamos al hotel y, de ahí, nos fuimos directamente a la Arena Monterrey. Antes de entrar, estuve viendo los puestos ambulantes que se encontraban afuera de la arena, aunque no compré ningún artículo.
Después de esto entré a la arena y me formé en la fila de la mercancía oficial para comprarme el Mega Campeonato de AAA, ya que los cintos son lo que me gusta portar en los eventos de lucha libre a los que asisto.
Al buscar mi asiento me di cuenta de que estaba mucho más al frente de lo que imaginaba. No era zona cancha, pero sí estaba más cerca de lo que he estado en algunos eventos de WWE, especialmente considerando que sus precios suelen ser bastante elevados.
El ambiente se sentía muy diferente al ambiente gringo. A mi parecer, ellos son más callados y no tan apasionados por las luchas. Aquí nunca hubo silencio; nunca dejaron de escucharse cánticos, abucheos y vitoreos para cada uno de los luchadores que iban apareciendo.
Yo fui especialmente para ver la lucha de “Máscara contra Máscara” entre el OG Grande Americano y el Grande Americano (“Mexicano”). Ya había asistido a una lucha de máscaras en la Arena México en diciembre 2025, además de que fue en jaula, y puedo decir que este tipo de combates son sumamente emocionantes y emotivos.
No hablaré de la lucha en sí, porque esa información ya está más que documentada y escrita en cualquier sitio web de WWE. Yo quiero hablar de lo que sentí y viví ese día.
Se sintió un ambiente de tanta emoción y adrenalina que te hacía sentir feliz, triste y enojado al mismo tiempo. Con cada minuto que pasaba, cada movimiento e intervención hacían que la lucha fuera aún más emocionante, hasta que llegamos al momento final: cae la máscara del OG Grande Americano y se revela su identidad: Chad Gable, nacido en Minnesota, Estados Unidos.
Acompañado de su familia —su esposa y sus tres hijos pequeños—, se sentía una arena entera brindándole el respeto merecido a un luchador que había perdido su máscara y su identidad, pero que había ganado el respeto de toda una arena, de un país y hasta del mundo entero. Nos demostró su entrega y profesionalismo dentro de este deporte.
Sabemos que la máscara de un luchador es sagrada y que la presencia de la familia al perderla forma parte del ritual. Es un momento que llena de tristeza, pero también de alegría, porque en la lucha libre la familia es muy importante, y aquí se vio reflejado todo el trabajo realizado durante su etapa como OG Grande Americano.
Después de que el luchador sin máscara abandona la lona, vemos al gran ganador, Grande Americano, acompañado por sus compañeros, quienes lo apoyaron en este camino para culminarlo con su primera máscara ganada, guardándola como el tesoro que representa. Porque aquí, en nuestra cultura, una máscara puede llegar a ser más valiosa que un campeonato.
Y el evento concluye con Grande Americano y su amada Andrea Bazarte sellando su amor y su victoria con un tremendo beso digno de una novela.
En pocas palabras: estoy más que contenta y muy feliz de haber vivido este momento de la lucha libre, uno que sé que recordaré y contaré durante muchos años. Vi la historia hacerse frente a mis ojos.
Al día siguiente regresé a mi ciudad, pero no sin antes seguir pensando en todo lo que había presenciado. Incluso ahora sigo emocionándome cuando lo recuerdo y reviso las fotografías.
En fin, este es un post para el recuerdo.


